Uno: ¿Por qué limitas a que sea ella misma?
Otro: Porque solo sufre.
Uno: No sufre y yo me siento raro…tengo tantas ideas.
Otro: ¿No recuerdas los meses anteriores?
Uno: No necesito nada.
Otro: Pero te ilusionaste al pensar que podría pasar. Te
esperanzaste en una sorpresa.
Uno: No me decepcione…
Otro: Te apagaste en cuanto viste que no habían pensado en ti.
Entristeciste
Uno: Sigo siendo como soy, sigo igual de palpitante, sigo
igual de esperanzado.
Otro: Solo tienes más miedo de que vuelva a pasar y
disfrazas ese hecho con escusas.
Uno: Estoy feliz.
Otro: Eres limitantemente feliz, aun tienes miedo y sabes
que no quieres hacerlo más.
Uno: Me hace falta ocuparme en algo lindo, quiero ver esa
sonrisa, me hace vivir.
Otro: ¿Y tus intereses?, ¿Y lo que a ti te hace sonreír?...que
paso con todo eso.
Uno: Él no tiene la culpa, lo han hecho así.
Otro: ¿No crees que al que le interesa le pone un poco de
empeño, aunque le cueste?
Uno: Quizás a él le cuesta mucho.
Otro: A ti te ha costado, te he visto desvelarte,
preocuparte por los detalles y el procedimiento de las cosas, te ha costado
incluso desgaste físico y psicológico y dime, ¿Qué haz recibido?
Uno: A veces el amor se revela a sí mismo de interminadas
maneras, no precisamente en algo físico.
Otro: Pero te gustaría poder ver algo, tocarlo incluso
recordar los detalles de algo físico ¿No?, ¿Cuántas veces te has pasado el
tiempo pensando en lo que puede pasar? ¿Cuántas veces has sonreído imaginándote
una escena romántica?... ¿valió la pena tanto desgaste?
Uno: Tristemente tienes razón.
Otro: Entonces, ¿Qué harás?
Uno: Nada, absolutamente nada.
.
No hay comentarios:
Publicar un comentario