viernes, 9 de agosto de 2013

Sin querer.


Nunca  salía de noche, porque le daba miedo. 

Pensaba que podría perderse al no conocer el camino de regreso. 

Un día sin querer, cayó sobre sí una fría obscuridad. 

Miro al cielo y aparecieron ante sus ojos luces brillantes que le cegaron. 

Tembló ante la incertidumbre de su propio juicio. 

Ahora no puede huir…ha quedado atrapado. 

Se desespera al no poder dejar de salir en medio de la noche, solo para ser cegado de nuevo. 

2 comentarios:

  1. un dulce dolor morboso que genera un masoquismo, temes a una verdad pero al conocerla se vuelve parte de un placer al conocer dicha respuesta. me encanta la representación

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    1. Mejor explicado, ni yo jajaja. Pero es más que solo un simple masoquismo. Es una real desesperación

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